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El objeto de este artículo es plantear el problema que se da en la actividad del diseño gráfico respecto de la pérdida de consciencia que regula dicha labor para que esta cumpla su función material y mental.
Se analiza en primer lugar la composición de la acción humana, el desequilibrio latente entre la esfera del pensamiento y la esfera física.
Seguidamente, se describen los términos que necesitamos para abordar el problema: ética y moral, para circunscribir la cuestión en el área del diseño gráfico y proponer una solución, basada en la educación de la ética en el mismo diseño gráfico.
The purpose of this article is to determine a problem that exist within visual communication regarding the loss of consciousness that regulates the latter so that regulates the latter so latter so that the former fulfills its mental and material functions in all its extension.
To begin with, we analyze the composition of human actions, the evident lack of equilibrium between the sphere of thought and the physical sphere.
Next, we describe the terms needed to discuss the problem: Ethics and Morality, in order to relate the issue with visual communication, and propose a solution based on the study of ethics in graphic design.
Lo que distingue al hombre del resto de seres es su capacidad de superar estructuras creadas para crear otras nuevas, la capacidad para poner, mediante la consciencia intencional, lo posible más allá de lo necesario.
La consciencia como componente de una acción moral nos permite traspasar los límites de la naturaleza, de forma que las acciones humanas no operan de manera mecánica.
La actividad humana queda conformada por dos esferas que la determinarían como posible, la esfera del pensamiento o de la mente y la esfera de los hechos o física. La esfera del pensamiento actúa como incitador y regulador y la esfera de los hechos como ejecutor de la actividad.
En toda profesión, existe una lucha ontológica por equilibrar ambas esferas, una búsqueda por completar el mecanismo perfecto que nos permita la consecución de los propósitos de la mejor manera posible, entendiendo por la mejor manera, aquella que satisfaga nuestras necesidades físicas y espirituales deseos.
Explica José María Cerezo respecto de esta cuestión, circunscribiéndola al diseño gráfico, que:
para el autentico creador la imagen y el sentido son inseparables de los medios que utiliza para formalizarla, y se producen psicológicamente como una unidad indisociable, a veces sucesivamente, pero mutuamente interrelacionados.
Sucede que en esta época maquinal, donde la actividad humana generalmente está subyugada al instrumento, y enfocada a la obtención de materialidad, la conciencia ve muy matizado su componente regulador y desequilibra la balanza, desvirtuando -en el sentido de la ética- así los logros obtenidos.
Existe una distancia gradual entre estas dos esferas de pensamiento -conciencia- y de hechos -producción-. La tecnología cómo sugiere Norberto Chaves distancia al operador respecto de la representación visual del proyecto, que ahora se produce con medios automáticos
.
La postmodernidad, que contravenía la manera de actuación basada en el proceso razonado y consciente del modernismo, y auspiciada por su relativismo de base, se encargó de dotar a este predominio material de una falsa carta de libertad. Partiendo de lo que enuncia Pelta:
La crisis del movimiento moderno dejó a los diseñadores faltos de teorías, de modelos organizadores, de maestros a quienes recurrir y con la sensación de que se hallaban sumidos en una situación que era la consecuencia de una acumulación de errores.
Es entonces cuando el concepto de autoría empieza a desaparecer, cuando la producción en serie, la virtualidad, la deconstrucción, relegan al hacedor y su conciencia a un plano de inoperatividad. Así pues, será el funcionamiento de esta maquinaria el que regule en último término la vida y el éxito de los diversos productos. Una escisión que permitirá un progreso inane, logrando cada vez cotas cuantitativamente más complejas de superar en el terreno de la producción. Se ha ganado en velocidad y la inmediatez se ha hecho imprescindible en casi cualquier actividad. Insistiendo en el hecho de que esta conquista no ha reportado beneficios integrales, pues no se puede aseverar de manera contundente y global que esta evolución ha mejorado la calidad de los resultados. Refiriéndose al incremento de la velocidad en el proceso de diseño, Chaves afirma:
Puede decirse que no ha habido cambio real: no es verdad que ahora, gracias a la tecnología, tengamos más tiempo para aumentar la calidad del diseño
Con esto, el hombre se desentiende de la parte crítica de la actividad, la reflexión sobre la cual se construye cómo sujeto moral, y desde donde dota de sentido intelectual y, consecuentemente, completa sus acciones.
Cegados por una visión optimista de la tecnología, corremos el riesgo de abandonar, como trastos inútiles, viejos valores racionales que, a base de muchos esfuerzos y conquistas históricas, se consiguieron a partir de Ilustración, como por ejemplo, las positivas cotas de dignidad, libertad y racionalidad que definen al hombre moderno
Ante este hecho, se hace evidente y necesaria un revisión del papel que se da a la esfera de los hechos y la esfera del pensamiento en la actividad humana. Revisión que ha de empezar con una mirada incipiente a lo que mueve estas acciones racionales hacia la virtud -disposición constante del alma para las acciones conformes a la ley moral- o hacia la bajeza -acción indigna-. La moral y la ética son los términos que nos encontramos al otear el fundamento inmaterial de la acción humana.
La moral es el tipo de conducta reglada por costumbres o normas internas al sujeto, y la ética es definida como la disciplina filosófica que estudia las reglas morales y su fundamentación. Moral proviene del vocablo latino mos que significa "costumbre" y ética del griego êthos que significa carácter.
Ampliamos: La Ética se ocupa únicamente de las acciones libres -aquellas que el hombre es dueño de hacer u omitir, de hacerlas de un modo u de otro-. Reflexiona acerca de la bondad y maldad específicas de estas acciones libres y su misión es ayudarnos a distinguir el bien verdadero del bien aparente -del mal-. La ética se refiere a las reglas que aplicamos en nuestra acción, bien sea hacia los demás, generalmente, bien sea hacia nosotros mismos, e incluso hacia los animales y la naturaleza en su totalidad, pero asimismo puede deliberar sobre las máximas que han conducido a una no-acción u omisión de conducta. La ética se propone el estudio de un cierto tipo de acción humana normativa a la que llamamos acción moral -la ética parte de la experiencia moral- y al objeto de averiguar la validez de sus preceptos y principios.
La moral se da igualmente desde la libertad y desde el interior de la persona en una simbiosis de razón y conciencia. En la conciencia esta la piedra de toque del edificio moral que tiene su base en la razón.
Si el hombre aspira a completar y perfeccionar sus acciones, a realizar actividades buenas en el sentido mas amplio del término, ha de atender cuidadosamente estos términos que hemos apuntado. Por un lado debe entender que la acción humana, la que él deliberadamente y libremente hace, está dotada de moralidad. Y que las pistas de cómo emprender actos moralmente correctos nos las puede dar la ética.
El diseño gráfico como actividad humana está inmerso en esta cuestión del desequilibrio entre la esfera del pensamiento y la de los hechos. La evolución de la tecnología, con la aparición continúa de herramientas cada vez más complejas y eficientes, han provocado un despunte instrumental aparentemente irrevocable, separándose de la conciencia humana, y por ende de la reflexión ética y la acción moral del diseñador.
El diseñador nunca ha sido tan básico para la economía, lo que ha provocado multitud de eventualidades que obligan a redefinir la profesión. Ahora cualquiera con un mínimo de destreza con los instrumentos, que hacen posible la representación gráfica, puede hacer frente, de manera insuficiente para el concepto total de diseño pero suficiente para las exigencias del cliente, a la acción de diseñar.
La autoría de la que hablábamos anteriormente sufre en el caso del diseño un deterioro considerable. La conciencia generadora de la acción se oculta tras la materialidad, la instrumentación.
Sería oportuno en este punto recordar que la autoría a la que nos referimos hace alusión a la de la acción pensante por parte del autor aplicada a su trabajo, en su intención por generar un trabajo medido y satisfactorio, y no aquella que busca notoriedad o reconocimiento, y que evidentemente no tiene nada que ver con una acción moralmente óptima.
De manera que como apunta Jordi Pericot: El diseño ha de identificarse más con la realidad humana y su entorno, y abandonar la pretensión de predeterminar sus necesidades
. Continúa haciendo una valoración del objetivo del diseño:El producto no se consume simplemente para satisfacer unas necesidades predefinidas, sino por sus múltiples significaciones, las cuales contribuyen a configurar y a diferenciar a los individuos sociales.
La interrelación de las partes, pensamiento e instrumento, que conforman la actividad del diseño deben entroncarse formando una unidad, de manera que el diseño no puede entenderse como un hecho puntual de transformación del entorno, sino que debe configurarse como una acción solidaria y de repercusiones generales.
En 1997 se editó, en diversas publicaciones de diseño, un manifiesto en el que una treintena de diseñadores gráficos daban constancia de esta situación. First Things First Manifesto 2000 era la continuación del manifiesto original de Ken Garland presentado en el Instituto de Artes Contemporáneas de Londres de 1964. Este manifiesto de Lo Primero es lo Primero era una llamada a cuestionar el papel del diseñador gráfico. Tras esta declaración de principios se han sucedido varias iniciativas similares que recogen y transmiten la inquietud por el papel que juega en la sociedad el diseñador y que principios rigen su labor.
En Lo Primero es lo Primero la vía que proponen los diseñadores es apartar un poco la mirada de las cuestiones materiales y adentrarse en la dignificación del diseño. Es decir que no se insista en rentabilizar la profesión, sino en cómo hacer de ella una forma de mejorar la sociedad.
Pierre Bernard propone la noción de co-autoría para poder mitigar los daños causados por la perdida de conciencia y zozobra moral. Entiende que la cuestión no sólo radica en el diseñador sino que el cliente tiene, como parte implicada en proceso, responsabilidad directa en el resultado final. Cliente y Diseñador han de colaborar para entender las necesidades del proyecto, no solo las materiales sino las intangibles, que afectan al ser humano en su espiritualidad.Si todo este proceso no se produce en la relación cliente-diseñador gráfico, se convierte simplemente en una relación de servicios. Y bajo estas condiciones, la responsabilidad profesional se convierte en una desilusión.
Esta no es la única solución al problema planteado. La base de un cambio ha de establecerse en la educación del diseñador, de manera que se adquiera un conocimiento de las posibilidades que el diseñador tiene de actuar. Además no sólo hay que plantear soluciones relativas al producto elaborado, sino al proceso, teniendo en cuenta todas las parcelas que le competen. Así, habría que establecer una forma de atender el respeto por el entorno natural, como proveedor de los instrumentos que usamos en el proceso del diseño. Es necesaria una ética en la profesión que tenga en cuenta la ecología. Una acción moral que se detenga en el uso adecuado de los recursos.
Para lograr forjar en el diseñador una conciencia moral y la preocupación por elaborar una ética en su profesión que le permita completar su actividad humana de la forma más correcta, se ha de empezar por la educación del individuo. Y no nos referimos a una educación que imponga un sentido único al comportamiento moral, dado que cada persona llega a las conclusiones morales de diferentes formas, y, sobre todo, porque ese comportamiento nace desde el interior de la persona. La tarea de la moralización es, como la de la civilización, una suerte de educación de la voluntad. La ética exige una educación en la disciplina. Si se aspira a actuar en función de lo que conocemos como lo bueno o correcto, hemos de saber a qué nos estamos refiriendo.
La Bauhaus de Gropius fue muy sistemática y racional, se preocupó por la cuestiones sociales y dio algunas pistas al respecto de nuestro tema. Tenía como uno de sus objetivos pedagógicos el inculcar en el estudiante la preocupación por trabajar desde la conciencia.Amando tanto el más remoto pasado como el más remoto futuro; conjurando tanto a la reacción como al anarquismo; avanzando desde el fin por sí mismo, desde el yo singular hacia lo típico, de lo problemático a lo válido y seguro, llegaremos a ser los portadores de la responsabilidad y la conciencia del mundo.
La Bauhaus fue precursora del uso de la razón en los planteamientos del diseño y abogaba por el uso de la razón para dominar la naturaleza; el desarrollo de satisfactores que den felicidad al hombre; la solidaridad humana; la democracia; la libertad y el establecimiento de normas sociales que ayuden a la coexistencia entre los hombres.
La educación de la ética aplicada al diseño gráfico ha de ser complemento del resto de materias. No se trata de crear una disciplina que sólo explique cuestiones etéreas, independientes del aprendizaje de la instrumentación. La formación del estudiante, desde un enfoque experiencial-constructivista, no tiene como finalidad darle solamente contenidos culturales o científicos; tampoco se pretende prepararlo para que se adapte a normas o patrones establecidos. Aquí interesa el proceso y no sólo las respuestas concretas. No interesa que sólo señale o describa las consecuencias de determinada acción, sino que sepa qué hacer con ese conocimiento en situaciones reales. Es importante que el estudiante intente desarrollar habilidades investigadoras que le ayuden a actualizar su conocimiento y a aprovechar la información que va apareciendo para dar respuesta a problemas concretos. Venimos diciendo que se trata de encontrar un equilibrio entre el instrumento y la conciencia; además, la una necesita de la otra.
Últimamente se hace mas hincapié en la enseñanza de las técnicas; estas son necesarias, pero acompañadas de un componente de racionalización de las mismas. La enseñanza de las cuestiones técnicas debe ir acompañada de un estudio crítico.
Un argumento básico que se debe tener en cuenta en la educación de la ética en el área del diseño consiste en que la conducta moral se debe aprender, practicar y, en última instancia, interiorizar, como un carácter o virtud. Es necesario demostrar y recompensar la conducta adecuada, de modo que se convierta en un hábito. Educar en el interés, en la curiosidad que se ve premiada al hacerla patente, y actuar en función de ella intentando responder desde la conciencia con los dispositivos aprendidos en esta materia de ética.
Otro de los argumentos que ayudan a interiorizar esta filosofía de la moral aplicada es trabajar de manera grupal, compartiendo experiencias propias y analizándolas desde diferentes prismas. La acción moral es individual y por tanto distintamente establecida por cada persona. Se debe enseñar con un carácter dialógico, es decir, en la argumentación compartida y contrastada, entre los componentes de la enseñanza.
Se pretende que el estudiante aprenda a construir su propia vida junto a otros dentro de un marco de respeto hacia la heterogeneidad y la diversidad de la vida humana. De ahí la necesidad de la interacción, del desarrollo grupal, de las relaciones interpersonales en el aula, en el espacio ciudadano, en el escenario natural. El aprendizaje es también un ejercicio en la convivencia social y en la solidaridad y no sólo en la competencia individual y el logro personal.
Por último destacar como factor relevante en la educación de la ética: la cultura. El saber y el conocimiento nos aproxima de una manera mucho mas real al mundo, y por tanto a las necesidades que en él se dan. Las Humanidades actúan, pues, de forma directa en la formación de la ética al darnos una mayor información de lo que nos rodea en sus diferentes manifestaciones.
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Enseñanza de la ética en el diseño
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